Thursday, February 5, 2015

Valores en la cultura Muisca


Según Francisco Beltrán Peña en su libro Los Muiscas: Pensamiento y Realizaciones: “La nación Muisca creó un pensamiento con el cual se  desenvolvió. Ese conjunto de ideas sistematizadas permitió a nuestros antepasados fundamentar la posición adoptada dentro de su mundo”. También dice este autor que este mundo “fue asumido como el lugar de su realización comunitaria mediante la consagración al trabajo, el respeto mutuo, el amor a la paz y a la justicia, orientados por valores religiosos y morales”.

De acuerdo con la Escuela Cognoscitiva (Abravanel y otros), “Cultura es un sistema de conocimiento, de estándares aprendido para juzgar, percibir, crecer, evaluar y actuar. La cultura de una sociedad consiste en todo lo que el individuo debe creer o saber, a fin de comportarse de una manera aceptable en el seno de esa sociedad. Y dentro de una cultura, la parte central la conforman los valores de esa sociedad. Los valores son ideas generales y abstractas que guían el pensamiento y la acción.

Según múltiples historiadores y antropólogos, la cultura Muisca se extendió en lo que son hoy en día los terriorios de Cundinamarca y Boyacá. Dice Francisco Beltrán que “desde la época de los Muiscas, dicho territorio ha sido bendecido con tierras fértiles, un clima muy sano y conveniente para el trabajo, la agricultura, la salud, la contemplación y el disfrute. Su imponente y avasalladora geografía forjó en sus habitantes un carácter melancólico, soñador, noble y espíritu de superación, gracias a la consagración al trabajo”.

Desde cuando trabajé en la Universidad Javeriana, el tema de los Valores ha sido ha sido para mí de permanente interés, como base de la cultura en las organizaciones y como fundamento de la educación. Así es que cuando escribí la Memoria de los Abuelos en 2007, tuve oportunidad de reflexionar acerca de los valores que aprendí de mis padres, y que por consiguiente se transmitieron dentro de mi familia. Curiosamente, dichos valores se aproximan mucho a los que señala dicho autor dentro de la cultura Muisca, y también se parecen a los promueve la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA).  A continuación se presentan como base de discución una serie de siete valores básicos en los que hay coincidencia en tres culturas diferentes, y que debiéramos reforzar y promover en nuestra sociedad Colombiana.

1.     Fe en Dios
Este valor consiste en la búsqueda de la verdad, y en la confianza en el mas allá, en la vida eterna. Según este valor se cree y se espera en algo que no vemos, pero nuestras acciones deben reflejar esta creencia. Algunas formas de expresar la Fe incluyen: confiar en las promesas de Dios; permitir a otros que no creen en Dios expresar su fe sin criticarlos ni ridiculizarlos, servir y satisfacer las necesidades de otros excediendo sus expectativas; y estar comprometidos en la búsqueda de la verdad.

2.     Responsabilidad
Responsabilidad es hacer lo que se debe hacer; es responder por nuestras acciones, nuestra actitud hacia los demás y nuestro comportamiento. También es responder por nuestras omisiones cuando tenemos un deber que cumplir. Muchas veces nos dejamos llevar por el facilismo de culpar a otros, o por emociones que nosotros sentimos, pero la verdad es que nosotros escogemos responder a las circunstancias. Nosotros podemos escoger entre la ira, el rencor, o el perdón. Cuando vemos algo que no es correcto, nosotros tenemos la responsabilidad de actuar. Esto puede incluir el cuidar de aquellos que están en necesidad. También nosotros somos responsables de cuidarnos a nosotros mismos. Realizar las actividades que nos ayudan a crecer y desarrollarnos, son también nuestra responsabilidad.

3. Amor por los demás
En esencia, el amor por nuestros semejantes es estar preocupados por el bienestar de los demás. Es el desarrollo del mandato Divino de “amaos los unos a los otros”. El amor por los demás empieza por ver las necesidades y en hacer lo que cada uno pueda para satisfacer esas necesidades. Algunas veces la necesidad no es nada físico; muchas veces la gente solo necesita importarle a alguien. Este valor supone también estar dispuesto a escuchar, o salirse del camino acostumbrado para demostrarle amor a otra persona que lo necesita.

4. Honestidad
Honestidad es demostrar integridad. Es cuando las acciones y las palabras coinciden: hay coherencia. Honestidad significa que usted actúa en una forma que inspira confianza. Otras formas de demostrar el valor de la Honestidad  son: no exagerar las cosas que se dicen; o si usted se compromete a algo, cumplirlo; aceptar la responsabilidad y admitir los errores cuando se cometen; no hacer chismes; decir la verdad con compasión y amor.

5. Respeto
Respeto significa sentir o mostrar estimación por otro. Es demostrar a otros que ellos tienen valor. El respeto se demuestra siendo cortés, escuchando a los demás, en tratar a otros con amabilidad, y en actuar con equidad y justicia. Las formas de demostrar respeto pueden incluir: cuidar de uno mismo, en cuerpo, mente, y espíritu; valorar a todos igualmente, y tratar a todos igual; dar excelente servicio; trabajar en equipo con sus colegas o compañeros; ser amable; escuchar activamente; aceptar a los otros como son; apreciar las contribuciones y el buen trabajo de otros.

6. Servicio
Servicio es una actitud o estado de ánimo de alguien a quien le importan las personas, es sentir curiosidad por lo que les preocupa, es dirigir la atención hacia ellas. Es un sentido de empatía con las personas con las cuales se interactúa, es el deseo de que a las personas les ocurran bien las cosas.

7. Solidaridad
Solidaridad es un sentimiento que lleva a las personas a trabajar en equipo y a apoyarse mutuamente. En Filosofía se refiere a aquella relación humana en la que un ser basa su felicidad y la hace depender del grado de felicidad que sientan las demás personas. Este sentimiento también puede ampliarse hasta comprender los demás seres y la naturaleza.




Fuentes:
      i.         Los Muiscas, Francisco Beltrán Peña, editorial Nueva América, 1993
      ii.       Cultura Organizacional, Abravanel y otros.
     iii.      Memoria de los Abuelos, Rafael Palacios, 2007

    iv.       Valores de la Asociación Cristiana de Jóvenes, YMCA, Albany, Oregon, USA

                  Jeroglíficos Chibchas, Enrique Vidal

Wednesday, October 22, 2014

Día de San Rafael!


De acuerdo con el Santoral Católico tradicional, el 24 de Octubre se celebra en muchos sitios el Día de San Rafael, no obstante dicha celebración fue reunida por el Concilio Vaticano II con la festividad de los Arcángeles Gabriel y Miguel en un mismo día, el 29 de Septiembre.


San Rafael es el patrón de los enfermos y los hospitales por ser el ángel que trae a los seres humanos la energía sanadora de Dios. Hace al ser humano recordar que el cuerpo es un importante instrumento para el espíritu, y por eso debe cuidarse con gran amor y atención.

El origen de este nombre viene del Arcángel Rafael. Su significado “es aquel que tiene mucha compasión por todos los seres, especialmente las personas que tienen algún mal físico, mental, emocional o espiritual”. Por esta razón, a él se le puede pedir su intercesión para sanar las enfermedades y males de todo tipo, contra las adicciones, y para mantener sanos y salvos a los seres amados. El Arcángel Rafael representa la sanación y purificación del alma y el cuerpo, y por ello se le considera el patrón de los enfermos, los hospitales y los viajeros. Su imagen se representa mediante la figura de un peregrine, en referencia a la historia bíblica de Tobías.

Para la familia Palacios-Cortés y sus relacionados, el nombre de Rafael y el día 24 de Octubre han tenido una significación especial por ser el nombre de la cabeza de la familia, Rafael Agapito Palacios Sánchez, quien aunque nació en Chocontá, vivió la mayor parte de su vida en Suesca. Allí fue asignado por los Ferrocarriles Nacionales en su empleo de Fogonero; allí fue donde conoció a quien fuera su esposa, Benedicta Cortés, y donde construyó su primera vivienda. También fue allí donde estableció su empresa, “Minas de Carbón San Rafael”, y donde nacieron sus primeros tres hijos, Luis Felipe, Rafael y María Benedicta.

La ocurrencia de los anteriores hechos fué en la segunda mitad del siglo pasado. En esta época era muy usual el bautizar a los hijos con el nombre del Santo que correspondiera en el Santoral Católico, o tambén se acostumbraba poner al hijo o hija el nombre del padre o de la madre, y por lo general se celebraba esta festividad religiosa principalmente, en lugar del cumpleaños. Siguiendo esta tradición, mi padre recibió el nombre de su padre, y yo el de mi padre, y aunque él nació en Marzo, se le celebraba su Santo en lugar de su cumpleaños. Recuerdo que se organizaban reuniones familiares en Suesca, Bogotå, Cajicá, Fusa o Sopó como la que se aprecia en la siguiente foto, y allí lo agasajaban con abundantes piquetes o suculentos almuerzos.


El Día de San Rafael era una fecha que no pasaba desapercibida para nosotros sus hijos (Luis Felipe, Rafael, María Olga, Gloria Ester, Amparo, Esperanza) y nuestras respectivas familias, en la cual también nuestros tíos y primos más cercanos acostumbraban visitar a mi padre donde estuviera, con algún presente, y resultaba una gran reunión familiar. Con el paso del tiempo el número de asistentes fue disminuyendo, pues muchos de ellos pasaron a mejor vida, como por ejemplo la tía Lola, quien mantuvo la tradición hasta su muerte. Entre los asistentes que se mantuvieron constantes recuerdo a los primos Mestizo, Castro y Palacios con sus familias.

La última celebración de San Rafael que se le hizo a mi padre fué en Albany, Estado de Oregon en Estados Unidos, hace 8 años, junto con su hijo y su bisnieto Alan Rafael. Curiosamente, entre sus últimas palabras recordó ese hecho al decirle a una de sus nueras: “Si sabe Lalis que yo tengo un tocayito que se llama Alan Rafael?”. Después de su fallecimiento en Enero de 2007 hemos acostumbrado pagar misas en memoria de su alma, a manera de celebración.