Saturday, July 11, 2020

Gobiernos y Políticas en Colombia – Segunda Parte

1880 – 1946

 

En el post anterior del blog Suesca Linda, titulado Gobiernos y Políticas en Colombia – Primera Partepublicado el 1o. de Julio de 2020, cubrimos los episodios principales de nuestra historia republicana, desde 1820 hasta 1880. En este post cubriremos los siguientes 66 años de vida republicana, basándonos principalmente en la obra del historiador Jorge Orlando Melo, Historia Mínima de Colombia, y el apoyo de Wikipedia en Español, especialmente en lo referente a las ilustraciones gráficas de algunos de los personajes mencionados.

 

a)     República Conservadora: 1880-1930

Rafael Núñez, habiendo sido elegido presidente para el período 1880-1882, y reelegido para el período 1884-1886, maniobró para reformar la Constitución. Entonces le dio el control de la Guardia Nacional a generales conservadores, para así ganar la guerra civil de 1885, abandonando así al Partido Liberal y adoptando el Partido Nacional, partido en el que estaban sus principales amigos conservadores. De esta manera logró que la Asamblea Constituyente lo eligiera presidente para el período 1886-1892, y aprobara una Constitución en la que se eliminó el federalismo.

 

 

Con la nueva Constitución se le devolvió a la Iglesia el poder perdido, en consonancia con la convicción de Núñez de la importancia de la Iglesia para mantener el orden público, y puso la educación bajo su tutela. Además, reforzó el poder del presidente para recuperar el orden público y acabar con revoluciones y guerras civiles, al extender su período a seis años, y al darle poderes extraordinarios para dictar decretos con valor legal en casos de conmoción del orden público, o de estado de sitio. Además,

·     la nueva Constitución limitó los poderes del Congreso y dispuso formas de elección de cortes y tribunales que garantizaban la influencia del gobierno;

·      dio poderes al presidente para nombrar a los gobernadores de los departamentos.

 

Este nuevo orden constitucional duró más de 100 años, hasta 1991 cuando se aprobó la Constitución que actualmente rige a Colombia. El sistema adoptado por la Constitución que se aprobó en 1886 era centralista, religioso, autoritario, social y políticamente excluyente, pero no resolvió el problema, pues en su forma original no trajo la paz como se buscaba, sino la guerra, pues hubo tantas guerras civiles nacionales durante su vigencia, como bajo la de 1863. Sin embargo, desde la reforma de 1910, sirvió de base para una convivencia tensa aunque difícil entre liberales y conservadores, pues:

·      casi todos los colombianos eran miembros entusiastas de uno de los dos partidos, al cual pertenecían desde la adolescencia, siguiendo a sus padres y coterráneos;

·      la mayoría de los pueblos eran o liberales, o conservadores; cambiar de partido (“voltearse”) era tomado como traición, cobardía o corrupción. 

 

Una vez elegido, el presidente Núñez se fue a Cartagena, de donde era oriundo y desde donde gobernó, dejando en manos de vicepresidentes o designados el manejo de la administración. En 1892 fue reelegido por seis años más, aunque murió en 1894, siendo reemplazado por el vicepresidente Miguel Antonio Caro, quien gobernó con un Congreso casi unánime. Durante su gobierno se creó el Banco Nacional, facultado para emitir billetes de curso forzoso y así financiar el gasto público, provocando una inflación interna que favoreció a los exportadores, especialmente a los cafeteros. Así mismo, florecieron algunas industrias, como la de la cerveza, el chocolate y las pastas; pero la supresión de los derechos a la oposición fortaleció las corrientes belicistas del liberalismo, quienes se lanzaron en 1895 a una insurrección poco preparada y pronto derrotada.

 

 

En 1898 fue elegido presidente Manuel Antonio Sanclemente, del Partido Nacional, con la vicepresidencia de José Manuel Marroquín. Sanclemente gobernó desde un pueblo remoto, pues su salud le impedía vivir a la altura de Bogotá; tenía 84 años. Cuatro años más tarde el partido de gobierno estaba dividido, y el Partido Nacional creía que el país debía borrar las ideas liberales de la cultura política, mientras que los conservadores buscaban una política menos centralista y con mejor trato a los liberales, con el apoyo de los empresarios. 

 

Sin embargo, los liberales creyeron que no tendrían derechos electorales, y se lanzaron a una guerra que duró casi tres años, entre octubre de 1899 y febrero de 1902. Como consecuencia de esta “Guerra de los Mil Días”, el presidente Sanclemente fue derrocado, asumiendo el mando el vicepresidente José Manuel Marroquín. En este largo conflicto se rompieron varias veces las reglas de la guerra, lo cual dejó una herencia de odios y resentimientos que tuvo gran incidencia en la política de las décadas siguientes. Además, como resultado indirecto de la guerra, el departamento de Panamá se independizó en 1903, con el apoyo del presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt.

 

Para el período presidencial de 1904 a 1910, fue elegido presidente el general Rafael Reyes, quien en enero de 1905 cerró el Congreso y convocó a una Asamblea Constituyente, la cual extendió su mandato cuatro años más, hasta 1914. Dicha Asamblea también suavizó la Constitución de 1886 al suprimir la pena de muerte; reducir el período presidencial a cuatro años, pero conservando el poder para nombrar gobernadores, quienes a su vez nombraban a los alcaldes municipales. Esta reforma constitucional de 1910 fue exitosa, y el país vivió en relativa calma.

 

 

En 1914 fue elegido presidente el conservador José Vicente Concha, quien fue reemplazado en 1918 por el conservador Marco Fidel Suárez. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, que frenó el desarrollo económico del país, la relación de Colombia con el mundo había cambiado, ya que su principal mercado no era ya Inglaterra, sino Estados Unidos, de donde venían los principales inversionistas que controlaban los cultivos de banano y querían invertir en petróleo. Para ello había que restablecer relaciones diplomáticas que se habían roto con la separación de Panamá. El presidente Suárez para facilitar el acuerdo con Estados Unidos renunció en 1921, sucediéndolo el general Jorge Holguín, quien nombró a Enrique Olaya Herrera ministro de Relaciones Exteriores para defender en el Congreso la aprobación del tratado Urrutia-Thompson que indemnizaba a Colombia.

 

 

El presidente para el siguiente período, de 1922 a 1926, fue Pedro Nel Ospina, empresario antioqueño, hijo del expresidente Mariano Ospina Rodríguez, quien había sido derrocado por el general Tomás Cipriano de Mosquera. En esta época hubo prosperidad debido a las exportaciones de café y también por los 25 millones de dólares que recibió Colombia de Estados Unidos, como indemnización por la pérdida de Panamá. Sin embargo, con la depresión ocurrida en 1929, el país que estaba creciendo en su comercio exterior, terminó siendo afectado por las condiciones económicas internacionales; no obstante, esta crisis se prestó para la sustitución de importaciones, dando oportunidad al desarrollo de industrias locales.

 

Para  lograr una educación más eficiente, el gobierno contrató una misión alemana que vino  en 1922, y aunque sus propuestas nunca fueron aprobadas, de ellas surgió en 1929 la primera facultad de educación en Tunja, que fue trasladada luego a Bogotá y convertida en la Escuela Normal Superior. Por su parte la Iglesia fundó la Universidad Católica en Bogotá, y los liberales abrieron el Externado de Derecho y establecieron la Universidad Libre. En el campo laboral, las huelgas de los obreros fueron cada vez más frecuentes, buscando mejoras en las condiciones de trabajo, mientras el gobierno osciló entre la represión y el paternalismo. Al final de la década de 1930 los obreros obtuvieron gran visibilidad social y política, al lograr la jornada laboral de ocho horas. El enfrentamiento del sindicalismo y los movimientos socialistas con el gobierno conservador, coincidió con el esfuerzo liberal por retomar el poder, lo cual ayudó a que los movimientos sindicales y las movilizaciones urbanas se asociaran con el Partido Liberal.

 

Aunque el conflicto social se había manifestado en áreas definidas, en pocas zonas rurales y pocos sindicatos, la respuesta represiva y violenta dejó la imagen de que el Estado estaba parcializado contra el pueblo. La desigualdad de la propiedad volvió al centro de los debates; la cultura política era aún autoritaria; la falta de un sistema electoral confiable convirtió la violencia y el fraude en tentación continua para ganar elecciones. Entre 1924 y 1929 la tradición de las guerras civiles se unió a las nuevas ideas revolucionarias; entonces las organizaciones obreras se acercaron a los grupos conspiradores del liberalismo, que soñaban con la guerra civil o la revolución armada para acabar con el gobierno conservador.

 

b)    República Liberal: 1930-1946

  

Para las elecciones presidenciales de marzo de 1930 el partido liberal postuló a Enrique Olaya Herrera, embajador en Washington, quien llevaba años colaborando con los conservadores, y apoyado por una coalición de ambos partidos ganó con el 45% del total de los votos. El presidente electo, consciente de las dificultades para gobernar después de 44 años de dominio conservador, nombró un gabinete paritario. El nombramiento de gobernadores y alcaldes liberales, que no se había hecho desde 1886, provocó grandes resistencias, sobre todo al empezar a repartir cargos, pues  comenzaron a nombrar policías, maestros y hasta jueces liberales, incluso en zonas conservadoras.



El choque político cedió de repente, cuando soldados peruanos ocuparon Leticia, en el Amazonas, y Colombia entró en guerra con Perú. El enemigo externo creó una explosión insólita de nacionalismo, en un país todavía herido por la separación de Panamá. Terminado el breve conflicto con el Perú, los conservadores volvieron a la oposición y rechazaron el Protocolo de Río que le dio fin a dicha guerra. 


Para subrayar la ilegitimidad del gobierno, por el fraude y la violencia, los conservadores no participaron en las elecciones de 1933 y 1934. La abstención permitió que se eligiera un Congreso homogéneo, y que en 1934 se eligiera a Alfonso López Pumarejo presidente para el período 1934-1938; al no tener oposición parlamentaria, le permitió aplicar el programa de “la revolución en marcha” que pretendía modernizar al país.

·      El nuevo gobierno que aceptó formar un “frente popular” con el Partido Comunista, tomó posición a favor de los sindicatos; 

·      esto le permitió al gobierno atraer a muchos intelectuales y líderes de izquierda, como Jorge Eliécer Gaitán que había fundado la Unión de Izquierda Revolucionaria. 

·     López, más que un revolucionario social, era un liberal progresista que creía en la obligación del Estado de apoyar un programa económico que permitiera mejorar el nivel de vida de obreros y campesinos. 

 

Las elecciones presidenciales de 1938, las ganó el liberal Eduardo Santos, director de El Tiempo. En el poder, Santos frenó aspectos conflictivos de “la revolución en marcha” sin alterar su contenido básico, y abandonó el frente popular con el Partido Comunista, pero mantuvo el apoyo a la Confederación de Trabajadores. También creó el Instituto de Crédito Territorial para dar vivienda a obreros y empleados organizados. 

·      El gobierno fue muy cuidadoso con la Iglesia, evitando choques y provocaciones, mientras negociaba la modificación al concordato de 1887, el cual se firmó en Roma en abril de 1942. 

·      Los liberales tranquilos en el poder, mantenían sus disputas internas. López comenzó a diferenciarse del gobierno, para preparar su regreso al poder; fundó el periódico El Liberal, dirigido por su hombre de confianza Alberto Lleras Camargo, y mostró sus desacuerdos con Santos por su política demasiado fiel a Estados Unidos, o por su timidez social. 

·      En diciembre de 1941, a la entrada en guerra de Estados Unidos, Colombia rompió relaciones con Alemania, pero no declaró la guerra, incluso después del hundimiento de dos barcos colombianos en junio y julio de 1942. 

·      Santos promovió una activa política cultural, y acogió a emigrantes europeos, aunque llegaron también inmigrantes árabes y judíos. 



Al final del gobierno de Eduardo Santos (1938-1942) los partidarios de reanimar la “revolución en marcha” promovieron la candidatura del expresidente Alfonso López Pumarejo, con el apoyo de sindicatos y de los dirigentes izquierdistas, y cierta hostilidad por parte del gobierno y de políticos como Jorge Eliécer Gaitán que había pasado del radicalismo de izquierda al gobierno de Santos. 


López ganó la elección presidencial, pero la política se animó por las acusaciones del periódico El Siglo al hijo del presidente, y una serie de calumnias impulsadas por el conservatismo; entonces el presidente desalentado pidió varias licencias durante su mandato para acompañar a su esposa en sus problemas de salud y fue reemplazado por Darío Echandía. Al volver López al poder en julio de 1944, hubo un fallido golpe militar, y después de impulsar una reforma constitucional en 1945 renunció a la presidencia, siendo reemplazado por Alberto Lleras Camargo, quien gobernó hasta el final del período presidencial en 1946.

 

 





Wednesday, July 1, 2020

Gobiernos y Políticas en Colombia - Primera Parte

1820-1880

En el post anterior del blog Suesca Linda, titulado Nacimiento de la República de Colombia, publicado el 15 de Junio de 2020, cubrimos los episodios principales de nuestra historia, desde sus orígenes indígenas, hasta la liberación de España en agosto de 1819. En este post pretendemos cubrir los primeros 60 años de vida republicana, basándonos principalmente en la obra del historiador Jorge Orlando Melo, Historia Mínima de Colombia, publicada por Turner en 2017.


a)     Después de la batalla libertadora (1820-1830)

Una vez lograda la libertad de Colombia, Francisco de Paula Santander ejerció el gobierno, primero como gobernador de Cundinamarca, y luego como vicepresidente en 1821, excepto por unos breves períodos en que Simón Bolívar estuvo como presidente en Bogotá, ya  que estaba dirigiendo la guerra contra los españoles en otros territorios de lo que fueron sus dominios. Las relaciones entre Presidente y Vicepresidente, habían sido cordiales: Bolívar pedía soldados y provisiones y a veces se molestaba, en especial por la insistencia de Santander en la necesidad de seguir los procedimientos legales. En 1826 José Antonio Páez, gobernador de Venezuela, fue denunciado ante el Congreso de Colombia por una irregularidad administrativa en el reclutamiento, y fue llamado a responder a Bogotá. Páez se negó a obedecer y se declaró en rebeldía, considerando injusto el proceso al que se le quería someter. 

Bolívar creía que solo con todo el poder podría gobernar a Colombia; en Guayaquil varios militares propusieron que asumiera la dictadura. En ese momento, ante la desobediencia de Páez, Bolívar consideraba que Colombia estaba “perdida para siempre” si no tomaba una decisión radical. Bolívar llegó a Bogotá en noviembre de 1826 y fue recibido con cortesía fría, pero con obvio rechazo a sus planes. Bolívar dijo que su llegada debía ser un momento para hablar de la gloria del ejército y no de la constitución o la violación de las leyes. Al final Bolívar se puso del lado de Páez y fue a Venezuela, donde justificó la rebelión y dio a Páez una amnistía total, ratificándolo como jefe civil y militar de Venezuela. Santander se tragó esta desautorización pero nunca la olvidó, y a partir de entonces muchas de sus acciones se explican por el esfuerzo de frenar los proyectos de Bolívar. En marzo de 1827 rompieron relaciones personales, aunque Santander siguió ejerciendo el poder ejecutivo. 

En agosto el Congreso convocó a una convención en Ocaña para reformar la Constitución, contra la oposición de los santanderistas. Santander se sometió y reglamentó las elecciones y, cuando Bolívar llegó a Bogotá y asumió la presidencia, Santander encabezó las listas opuestas a las de Bolívar. Las elecciones fueron en diciembre de 1827 y Santander obtuvo más apoyo popular. La convención se reunió en 1828 con mayorías opuestas a las de Bolívar, y Santander y sus amigos presentaron un proyeto que consagraba el federalismo. Los bolivarianos, ante la inminencia de una derrota en la Convención, decidieron disolverla y al retirarse destruyeron el quorum; fracasó así el intento de Bolívar de cambiar la constitución y establecer una presidencia muy poderosa por medios legales. 

Después de que los militares amigos, como Mosquera y Herrán hicieran actas populares pidiendo que asumiera la dictadura, el 24 de junio de 1828 suspendió la constitución de Cúcuta y proclamó la dictadura. Pero el gobierno fuerte mostró su debilidad: hubo varias revueltas militares y en Bogotá un grupo de jóvenes abogados y estudiantes preparó un golpe y atacó el 25 de septiembre el Palacio de San Carlos, sede de la presidencia. Bolívar se escapó gracias a Manuelita Sáenz, su pareja, que entretuvo a los conjurados mientras Bolívar saltaba por una ventana. Varios de los participantes fueron juzgados y condenados a muerte. Santander que no había participado en la conspiración, fue condenado a muerte, pero se le conmutó la pena por destierro. A los pocos días se rebelaron en Popayán los generales José María Obando y José Hilario López. Bolívar viajó al sur en 1829 para reprimir la rebelión de Obando y López y enfrentar una amenaza de guerra con el Perú. 

En enero de 1830 Bolívar regresó a Bogotá e instaló el Congreso. En Venezuela un congreso convocado por Páez había decretado la separación de ese departamento de Colombia. En Ecuador también se anunció la separación a mediados de año. En Bogotá José Ignacio de Márquez presentó un proyecto de constitución federalista con la idea de mantener la unión. Bolívar, enfermo y desconsolado, renunció en marzo y asumió el vicepresidente Domingo Caycedo. En abril se aprobó una constitución centralista para Colombia y el congreso nombró a Joaquín Mosquera como presidente. Bolívar salió en mayo para Cartagena; y entonces el general Rafael Urdaneta se apoderó del gobierno, pidiendo el regreso de Bolívar. Este ya en Cartagena, no aceptó y a finales de año murió en Santa Marta, esperando un barco que lo llevara a Europa. 

República de la Nueva Granada (1841-1848)

Colombia estaba ya fragmentada en tres Estados independientes, dirigidos por tres militares venezolanos: Rafael Urdaneta en la Nueva Granada, José Antonio Páez en Venezuela y Juan José Flores en el Ecuador. En abril de 1831 Urdaneta se sometió y entregó el poder al vicepresidente constitucional Domingo Caycedo. Ya para ese momento Venezuela y Ecuador se habían separado de Colombia. El presidente convocó entonces a una Convención Granadina, que el 10 de noviembre de 1831 estableció la República de la Nueva Granada. 
·      Se creó así un país sin un sentimiento fuerte de unidad, que hiciera sentir a sus habitantes como granadinos, distintos a los ecuatorianos o venezolanos. 
·      De esta manera se cerró un período en el que la definición del nuevo país estuvo influída por las esperanzas grandiosas de Bolívar de formar una nación llamada Colombia que uniera varios de los antiguos dominios españoles. 
·      Fuera de economías diferentes y de unas estructuras sociales algo distintas, lo que diferenciaba a los granadinos de sus vecinos parecía ser el legalismo, el rechazo a todo poder militar, y el culto a la ley por encima de la fuerza. 


A su regreso del exilio, Santander gobernó entre 1832 y 1837, con apoyo de los legalistas, tanto federalistas como centralistas; durante su período atacó a los que habían apoyado la dictadura de Bolívar. Además trató con severidad dos intentos de revuelta que tuvo, condenando a muerte y ejecutando a quienes participaron en dichas revueltas.
·      La misma línea de pensamiento respecto de las normas, que primó en sus relaciones con Bolívar, se mantuvo en su gobierno,  pues Santander creía que el orden y el respeto de la ley eran esenciales para la libertad y que el Estado debía imponerlo. 
·      Fue otra vez un administrador cuidadoso: cuando los recursos públicos escasearon, tanto los precios internos como las exportaciones bajaron;
·      mantuvo una política proteccionista con tarifas elevadas, para ayudar a los terratenientes sabaneros y a los artesanos bogotanos;
·      Promovió las enseñanzas de Bentham en relación con el utilitarismo, y las ideas liberales primaron en la educación 

Los enemigos de la dictadura, que compartían ideas liberales y federalistas, sospechosos de la intervención eclesiástica en política y promotores de una ciudadanía más amplia, se dividieron entre dos candidatos; Márquez fue el ganador.
·      En su gobierno se enfrentaron los defensores de la religión y la tradición religiosa, contra los defensores del orden;
·      los liberales, reunidos alrededor de Santander, buscaban una mayor libertad de comercio, menores impuestos y una educación menos sometida a la Iglesia;

Para el período siguiente (1841-1845) fue elegido como presidente de la República de la Nueva Granada el militar y político conservador, general Pedro Alcántara Herrán quien emprendió un consistente programa conservador, apoyado en su ministro del interior Mariano Ospina Rodríguez;
·      Promovió una drástica reforma educativa para erradicar las influencias benthamistas;
·      Adelantó una reforma constitucional en 1843, con la que se limitó la ciudadanía a los propietarios y a los ricos, y se reforzó tanto el centralismo como el poder del presidente.
·      Trajo de nuevo a los jesuitas.

Luego, en la elección presidencial de 1845, ganó Tomás Cipriano de Mosquera, quien había sido defensor firme de la dictadura de Bolívar; éste se orientó más que a la defensa del orden y la tradición, a la búsqueda del progreso. 
·      El cambio más brusco de su gobierno fue la adopción del liberalismo económico internacional. 
·      La revolución liberal en Francia atrajo a muchos grupos de jóvenes, quienes hablaban del proletariado y del socialismo, y buscaban organizar a los artesanos. 


b)    Formación de los Partidos Políticos (1848-1853)

Las polémicas de 1826 a 1848 habían ido definiendo dos grupos contrapuestos: conservadores y liberales. Ambos compartían el respaldo a un régimen republicano y representativo con separación de poderes, aunque con matices diversos. En el conservatismo inicial que ejerció el poder entre 1837 y 1851, se unían los antiguos bolivarianos con enemigos de la dictadura convertidos en defensores del orden tradicional, y con políticos moderados. 

En mayo de 1848 Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro consideraron conveniente fundar el partido conservador para defender a la sociedad de “doctrinas inmorales y anárquicas”. Los aterraba la posible marcha del liberalismo hacia posiciones más radicales, pero temían también a conservadores tibios como Mosquera que estaban más interesados en el progreso práctico que en los principios, o como el escritor Julio Arboleda, que apoyó la expulsión de los jesuitas cuando esta se discutió en el Congreso en 1848. 

En julio de ese mismo año el abogado Ezequiel Rojas respaldó la candidatura presidencial de José Hilario López, con un texto que se convirtió en el programa de un partido que se llamó liberal, con el propósito de defender los derechos y las libertades públicas. Sus postulados principales fueron: la independencia de las ramas del poder público, y el debilitamiento del poder ejecutivo; la separación de la Iglesia y el Estado, la defensa de los pobres y la concentración del gasto público en vías de comunicación. En contraposición, los conservadores defendían un gobierno central fuerte, el orden, la familia, las jerarquías, la propiedad privada y el cristianismo. 

En 1849 el liberalismo unido apoyó al General José Hilario López, antiguo rival del presidente Mosquera. Los conservadores eran populares entre los propietarios del centro del país y de Antioquia, que no querían reformar la propiedad rural, y también entre los grandes mineros y propietarios de Popayán, dueños de haciendas y esclavos. Los liberales provenían en buena parte de notables de provincia, en zonas que tenían rivalidad con Bogotá, como Socorro o Cartagena, y en ciudades comerciales como Mompox, Honda, Rionegro, Mariquita o Cúcuta. Los campesinos de las tierras altas, eran influenciados por curas y propietarios conocidos, y tendían a sentirse más cerca de los conservadores, mientras que los habitantes de las ciudades de la costa y las tierras de colonización vieron en el liberalismo una promesa de ciudadanía y mayor democracia, reforzada por la liberación de los esclavos en 1851.

c)     Gobiernos progresistas (1853-1863)

En 1853 fue elegido presidente el general José María Obando. Ante el temor de un gobierno central liberal, enemigo de la Iglesia, muchos conservadores de Antioquia y Cauca se inclinaron por el federalismo, y en un congreso de mayoría conservadora se aprobó una Constitución federal inspirada por los liberales radicales en la cual se:
  • reconoció por primera vez la libertad de cultos;
  • estableció el voto universal masculino, sin restricciones de nivel educativo o riqueza
  • dio poder a las provincias para crear sus propias constituciones y elegir a sus gobernadores.
En desarrollo de esta nueva constitución se crearon los Estados de Panamá y Antioquia en 1856, y en 1857 los de Santander, Cundinamarca, Boyacá, Bolívar, Magdalena y Cauca. Se abrió así un período de intensas reformas, que se sumaron al pragmatismo progresista de Mosquera que venía desde 1847, y que se aplicaron hasta 1880. Dicha constitución federal rigió entre 1853 y 1886 y estableció
·      La emancipación de los esclavos, los derechos electorales para todos, incluyendo indios, pobres y analfabetas;
·      la separación del Estado y la Iglesia, el matrimonio civil y el divorcio. Como consecuencia, se
entregaron los cementerios a los municipios y se expropiaron los bienes de la Iglesia;
·      una reducción de impuestos al comercio y la supresión del diezmo, para reemplazarlo con un impuesto a la propiedad y a los ingresos de las personas. 

Cuando en 1851 se aprobó la abolición del fuero eclesiástico que ordenaba que los párrocos fueran elegidos por los fieles, los obispos rechazaron la separación de la Iglesia y el Estado y la declaración de la libertad de cultos, la libertad de enseñanza, y la aprobación del matrimonio civil y del divorcio que apenas rigió de 1853 a 1856. Este conflicto de intereses llevó a un proceso en la Cámara de Representantes y a la expulsión del país del arzobispo de Bogotá que era hermano del expresidente Mosquera. El choque entre la Iglesia y el liberalismo se convirtió en elemento central de la política colombiana, que se agudizó bajo el segundo gobierno de Mosquera, de 1861 a 1864. 
·      Mosquera decretó la expropiación de los bienes eclesiásticos y expulsó al nuevo arzobispo de Bogotá, Antonio Herrán, hermano del expresidente Herrán. 
·      También convocó una Asamblea Constituyente que se reunió en Rionegro en 1863 a la que solo asistieron los triunfadores de la guerra, mientras que los conservadores quedaron excluídos. 
·      Los liberales definieron entonces un sistema federal más radical que el de las consituciones de 1853 y 1858. 
·      Los continuos ataques a la Iglesia dieron pie a que la imagen del Partido Liberal fuese de anticlerical, y le permitieron al Partido Conservador ganar el respaldo político de la Iglesia, que sería central en la política colombiana a partir de 1876. 

d)    República Federal: 1864-1886

La Constitución de 1863 partió de la ficción de que los estados que eran soberanos habían creado los “Estados Unidos de Colombia” mediante un pacto. Esta ficción, al dar base supraconstitucional a la autonomía estatal, convirtió la aplicación de las normas de la Constitución en fuente de conflictos, pues solo existía un orden nacional en los asuntos expresamente delegados al gobierno central. 
·      El sistema electoral y la elección de las autoridades eran asuntos estatales; así algunos estados abandonaron el sufragio universal y exigieron saber leer y escribir, ya que se sabía que el pueblo iletrado votaba por lo general por los conservadores;
·      La constitución eliminó el ejército nacional, y concedió un amplio repertorio de derechos a los ciudadanos.


El principio de no intervenir en los asuntos internos de los estados fue aplicado por Manuel Murillo Toro, presidente de 1864 a 1866, cuando aceptó que en Antioquia gobernara Pedro Justo Berrío, el dirigente conservador que derrotó al gobernante liberal Pascual Bravo en una guerra local. Como cada estado daba un voto cada dos años para elegir presidente, la tentación de usar la fuerza o el fraude era grande, tanto para los poderes locales como para el gobierno de la federación; entonces las divisiones en el partido liberal se convirtieron en un incentivo para dar golpes y hacer revoluciones.

Las elecciones de 1876, que enfrentaron a Rafael Núñez contra Aquileo Parra, mostraron la honda crisis del arreglo constitucional. Núñez que como ministro de Mosquera había organizado la expropiación de los bienes eclesiásticos, después de residir en Europa varios años se dió cuenta que era necesario transar con la Iglesia y los conservadores, para establecer un sistema político autoritario y centralista, capaz de mantener el orden. 

·      Los conservadores se rebelaron contra la política educativa del gobierno que había traído profesores protestantes para las escuelas normales y había retirado la enseñanza de la religión del programa de estudios. 
·      La Iglesia llamó a una "guerra santa" contra un gobierno tiránico, la cual se convirtió en la guerra civil de 1876.
·      El gobierno ganó la guerra pero perdió la paz. El general más destacado del ejército triunfador, el caucano Julián Trujillo, fue el presidente de 1978 a 1980.

En 1880 Rafael Núñez fue elegido presidente, quien comenzó a maniobrar para reformar la constitución, pero esta reforma requería el voto unánime de los estados. Núñez como presidente de 1880 a 1882, y luego de 1884 a 1886, debilitó el poder de los liberales doctrinarios o radicales, y en noviembre de 1885 al enterarse de que los radicales habían sido derrotados en la batalla de La Humareda, declaró que la Constitución de 1863 ya no existía. Para esa época la sociedad era jerarquizada, en la que unos pocos concentraban el poder y el saber, sobre la base de las diferencias entre blancos, indios y negros. Algunos liberales creían que las diferencias entre las razas eran naturales y el mestizaje encontraría un punto medio de virtudes y defectos, aunque se podía tratar de mejorar con la inmigración de mejores razas.

Miguel Antonio Caro tuvo gran influencia en ese proceso: rechazó con coherencia los principios liberales y democráticos, y desarrolló una visión de la nación colombiana en la que la voluntad de Dios se expresaba en instituciones conservadoras, autoritarias y jerárquicas. Para 1876 muchos liberales desesperados con el desorden y las guerras locales, concluyeron que había que aceptar a la Iglesia como guía del orden, reducir o eliminar el federalismo, y abandonar la ciudadanía universal. 
·      Una autoridad fuerte era lo que necesitaba Colombia para tener paz, y la paz era condición para el progreso. 
·    La educación orientada por la religión, prepararía a las masas para el trabajo manual y la obediencia a la ley y la moral. 
·      Cuando el pueblo estuviera educado, podría abandonarse la tutela de la Iglesia y la protección del ejército, y así podría existir una sociedad laica, liberal e igualitaria.