Sunday, October 10, 2021

Don Gratiniano Bueno Valenzuela, Personaje de Suesca!

Basado en el reportaje realizado por Angela Guáqueta el 7 de marzo de 2016, para el noticiero SIHOS Personajes de Suesca en el canal de TV Suesca, a continuación hago una breve narración acerca de los principales aspectos de la vida de Don Gratiniano Bueno Valenzuela (q.e.p.d.), y sus relaciones con el municipio y con el país. También recibí información de su esposa, doña Deyanira Rincón vda. de Bueno, con quien tuvieron 40 años de convivencia. La referida entrevista se realizó en la casa que heredó de su padre, el General Gratiniano Bueno Melo, héroe de la Guerra de los Mil Días, también nacido en Suesca y de quien nos ocuparemos en un futuro post.


 

Ancestros, niñez y juventud

 

Don Gratiniano, como le llamaban corrientemente sus paisanos, nació el 16 de mayo de 1932 en el municipio de Suesca. Fueron sus padres el general (r) Gratiniano Bueno Melo y doña María Valenzuela de Bueno, quienes se habían casado en 1921. La casa donde nació y vivió nuestro Personaje, fue construída por su abuelo, Juan Bautista Bueno, natural de Cartago (Valle) quien llegó a Suesca a manejar las escuelas del municipio. Por el lado materno, su abuelo se llamaba Celso María Valenzuela, quien era oriundo del Socorro, Santander, y se radicó en el vecino municipio de Sesquilé.



Durante su niñez, Don Gratiniano vivió en Bogotá, y visitaba Suesca durante las vacaciones escolares: en Semana Santa, en el mes de Julio, y en Diciembre. Estudió sus primeros años en el Colegio Niño Jesús de las señoritas Esguerra; luego pasó al Colegio del Rosario en la Quinta Mutis, y posteriormente a la Escuela de Cadetes, entre 1946 y 1949, pero por color político los retiraron a él y a otros compañeros. Entonces vino a terminar su bachillerato en el Colegio Alfonso Jaramillo, de donde han salido personas que han ocupado cargos muy importantes: como ministros, consejeros de Estado y como miembros de la Corte Suprema de Justicia.

 

Luego, Don Gratiniano estudió derecho en la Universidad Republicana, creada por el general Benjamín Herrera y el general Rafael Uribe Uribe, a la cual se le cambió el nombre después, y se le denominó Universidad Libre. El general Herrera había sido compañero de batalla de su padre, el general Gratiniano Bueno Melo, y del general Rafael Uribe Uribe.



Vida profesional y conyugal

 

En 1954 don Gratiniano viajó a los Estados Unidos y cursó estudios en Ingeniería de Alimentos, aunque le faltó un semestre para terminar su carrera, pues debió regresar a Colombia en 1970, por la enfermedad de su padre. Al regresar de Estados Unidos, entró a trabajar en Bavaria, en una posición muy buena, y se casó con Mercedes Bustillo, una dama muy inteligente y capaz, prima del padre Camilo Torres. Ella era doctora en filosofía, y socióloga de la Universidad Nacional, pero por situaciones de la vida, la unión se terminó y se separaron; con ella tuvo seis hijos varones y una hija. Entonces se unió con Deyanira Rincón, con quien tuvo dos hijas: María Fernanda y María Helena Bueno Rincón. Con Deyanira tuvieron una unión feliz hasta cuando ocurrió su muerte, el 24 de julio de 2020, a la edad de 88 años.

 

Don Gratiniano fue abogado penalista de la Universidad Gran Colombia, luego finquero, y político liberal. En dos oportunidades aspiró a la alcaldía de Suesca, pero no resultó elegido; él quería hacer muchas cosas por el municipio. No fue amante del dinero, aunque si tuvo una empresa durante 30 años, y tuvo que sostenerla por varios años más, pues tenía entre 25 y 30 personas trabajando en ella; tuvo que cerrarla pues quebró al dejarse vencer por el modernismo. En el campo politico estuvo muy influenciado por su padre, quien manejaba parte del Partido Liberal, mientras que otros miembros de la familia lideraban parte del Partido Conservador. Su hermana y su abuela fueron del Partido conservador.

 

Propiedades

 

Respecto de la finca de Casa Quemada, Don Gratiniano contó como “su padre había traído madera fina de muchas partes para construir una casa en esa finca, pero los contrarios políticos le prendieron fuego; de ahí viene su nombre de “Casa Quemada”. Luego su padre construyó una finca en Villa Luz, hacia 1920-1925; ésta fue una hacienda importante para el municipio. Esa finca la adquirió comprando parte por parte, a un señor de apellido Olaya. Primero la manejó su padre, y luego él, con ganado lechero. Posteriormente, él le entregó la parte que le correspondía, a su hermana, la cual es manejada por el hijo de ella, Juan Carlos Caballero. Dicha finca, decía Don Gratiniano, “es un remanso de paz”.

 

A manera de anécdota, Don Gratiniano contó cómo la empresa Ferrocarriles Nacionales, mediante fallo del Tribunal de Cundinamarca, tuvo que pagarle a su padre por el uso de la tierra y la explotación de la piedra, cuando construyó el ferrocarril en Suesca, ya que pasaba por terrenos de su propiedad. Las escrituras establecían la propiedad de Don Gratiniano hasta donde parten aguas, arriba de las Rocas de Suesca.

 

Familiares

 

Su hermana, quien murió hace ya cerca de 15 años, fue casada con el Dr Gaspar Caballero Sierra, eminentísimo abogado quien milagrosamente se salvó en la toma del Palacio de Justicia, cuando él era Presidente del Consejo de Estado. Él Dr. Caballero le donó a la Universidad de la Sabana su biblioteca, que ocupaba toda una casa, y su valor se estimaba entre 10 y 15 millones de pesos de esa época.

 

Reminiscencias

 

Cuando se le preguntó a nuestro Personaje en dicha entrevista, cómo era Suesca, Don Gratiniano respondió: “Divino! Especialmente la entrada del puente hacia el pueblo, recuerda cómo se entrelazaban los sauces; no se sabe por qué éstos desaparecieron. El resto es más o menos igual, aunque el Puente era más angosto. Recuerda que en esa época él era muy amigo del general Landazábal Reyes, entonces comandante del Ejército, y acudió a él para pedirle que mediante un destacamento de la Ingeniería Militar ampliara el Puente. No solo así lo hicieron, sino que también construyeron la Carretera al Crucero. Curiosamente, el general Landazåbal Reyes tiempo después fue designado Ministro de Defensa de 1982 a 1986, durante el gobierno de Belisario Betancur.

 

En la misma entrevista, Don Gratiniano compartió otros recuerdos, acerca de cómo era Suesca: “como no había plaza de mercado, éste se realizaba en la plaza principal los domingos. Venían “marchantas” de los municipios cercanos: Chocontá, Sesquilé, Cucunubá, Nemocón, Lenguazaque, y del mismo Suesca”. También él recordaba que en la plaza principal estaba la tienda de las señoritas Cortés Arana, donde ahora queda la Policía, en donde también se podían hacer llamadas telefónicas, pero a veces había que esperar hasta 8 horas para conseguir una llamada a Bogotá. Ellas eran hermanas de un coronel del ejército, y tenían su casa cerca a la entrada al Cementerio, la cual era muy bonita, pero la tumbaron para construir una urbanización. 

 

De la familia Cortés tan solo quedaba, en el momento en que se hizo la entrevista, Don Luis Felipe Cortés, quien era medio hermano de Don Gratiniano, pues era hijo de su padre antes de casarse. Don Gratiniano lo quería mucho, e hizo muchas cosas por el municipio Suesca, entre ellas dirigió el Club de Leones de Suesca. Al momento en que se realizó la entrevista, Don Luis Felipe Cortés aún vivía, y tenía 104 años. Acerca de la longevidad de algunos miembros de su familia, mencionó a su madre quien alcanzó la edad de 98 años; ella decía en esa época, que no era que estuviera aburrida de la vida, pero consideraba que ya era la hora de que el Señor “la llamara a calificar servicios”.

 

Respecto de su vida en el municipio, Don Gratiniano recuerda cuando el pueblo empezaba prácticamente en Tres Esquinas, donde estaba la fábrica de chicha; allí también empezaba la carretera a Guita; hacia atrás hasta el Puente no había sino potreros. En dicha fábrica producían la chicha y la empacaban en grandes toneles, y luego la repartían en un carro jalado por una mula, a las tiendas que existían en aquella época. La chicha era muy popular, puesto que era el único pasatiempo que tenían los obreros de las minas. Ellos llevaban una vida muy miserable, pues con frecuencia morían espichados en las minas, que en esa época se explotaban sin ninguna técnica. Por otra parte, llegaban a dicha fábrica totalmente cubiertos por el polvo del carbón, a tomar chicha en totuma.



Por esta razón, el periódico El Espectador publicó en ese entonces un artículo titulado “Suesca, el pueblo más miserable de Colombia”, a causa de que la gente vivía metida en las minas de carbón, y con el paso del tiempo, aproximadamente el 80 por ciento de ellos morían de tuberculosis. Por esto, Lorencita Villegas de Santos, esposa del presidente Eduardo Santos, le regaló al municipio un centro de salud que quedaba donde hoy en día queda el ancianato; allí también funcionaba la Liga Antituberculosa Colombiana. El presidente Santos fue quien impulsó la creación de la Escuela de Policía General Santander.

 

Haciendas y fincas de Suesca

 

En esa época había grandes haciendas en Suesca, y llegó al municipio gente muy importante venidos del exterior. Por ejemplo, la familia Martan, que fueron los dueños de las Minas de San Vicente, quienes explotaron técnicamente la principal mina de carbón del municipio. Los Rubin, quienes eran suizos, habían construído en Bogotá el funicular a Monserrate. Ellos también transportaban carbón en unos camiones grandes, importados de Suiza, de marca Sauber. En Suesca los Rubin conocieron a Tobías Alfonso, esposo de doña Brígida Penagos, a quien estimaron mucho.

 

La mejor hacienda que hubo en Suesca se llamaba “El Potrero”; la hizo Pietro Cantini, quien construyó el Capitolio Nacional, el teatro Colón y otras edificaciones importantes en Bogotá, como el Hospital San José. Su hijo Pío nació en Suesca, y tuvo muy buenas relaciones con el padre de Don Gratiniano. Recuerda que a la entrada de dicha hacienda había un gran portal y un lago con cisnes. Cuando él iba a esa hacienda solo le interesaban los caballos y los cisnes, pero por dentro de la casa había grandes lujos.

 

Otras haciendas importantes fueron: la de los Rocha (“Achury Viejo”), que tiene su propia capilla, y estaba dedicada a la cría de toros de casta. De esta hacienda, a Don Gratiniano le impresionaba especialmente la forma como alimentaban al ganado. También recuerda la finca de Benjamín Rocha, que luego fue adquirida por Guillermo Herrera Carrizosa, quien después llegó a ser alcalde de Suesca. Otra finca importante fue la de San Carlos, donde ahora está Flores de Suesca, que perteneció a los hermanos Holguín; uno de ellos fue Presidente de Colombia. Como esta finca tenía gran extensión, fue dividida después, cuando fue presidente Carlos Lleras Restrepo, quien empezó a adelantar una Reforma Agraria, y dicha finca calificaba como latifundio. 

 

El Socaire por los lados de Sesquilé, era también una finca muy grande, de propiedad de Inesita, donde compraban la leche; también se dividió. La finca de la Polinesia era de propiedad del señor Alcibiades González y su esposa, padrinos de matrimonio de los padres de Don Gratiniano. Fue una familia muy unida, pero no le pusieron suficiente atención a la finca, y tuvieron problemas porque la finca no tenía titulación. Entonces la tomaron en arriendo los dueños de la finca de San Carlos, los Díaz Plazas, y allí tuvieron sus fincas, pero el municipio cometió el error de permitirles extraer el agua de la Laguna de Suesca, y así lo hicieron por muchos años, hasta que prácticamente la secaron. Esa laguna era una real belleza, pues tenía tres colores, uno en la mañana, otro al medio día, y otro en la tarde; había unas islas a las cuales se podia ir en lancha. Pasaron los años y ese paraíso lo dejaron perder, en beneficio de cuatro ribereños que la dejaron casi sin agua.

 

La hacienda Australia también la conoció Don Gratiniano; era una hacienda bastante alta, al principio fue de una empresa llamada Macneri Villa; posteriormente fue de un señor apodado el “Gallino Vargas”, quien luego la vendió a los Ramírez Ocampo. 

 

Civismo y política

 

El doctor Augusto Ramírez Ocampo fue compañero de Don Gratiniano en el Concejo de Suesca, en 1961; en esa época no había allí nada de odios ni rencores, y todos querían contribuirle al municipio; era un cargo “ad-honorem” y lo hacían por su pueblo. Hoy en día esos cargos se comercializaron: la “mermelada” va por todas partes de la República; para tener a la gente contenta le tienen que dar su pedacito; ya no hay ese amor por servirle al pueblo, sino por ganarse unos pesos. En aquella época el Concejo de Suesca lo conformaban: el doctor Ramírez Ocampo, Francisco Sintura, padre del que fue Vice-Fiscal; un químico de Santa Rosita; y el doctor Cano Jacobo.


 

En Suesca también tenemos artistas, como el maestro Rafael Penagos; con él jugaban en su niñez, y fueron acólitos de la Iglesia. Acerca de la Iglesia, don Gratiniano extraña el púlpito, que era muy bello. En esa época los sacerdotes hacían unas homilías que le llegaban a uno al corazón, dice él. De la Iglesia también hecha de menos unos cuadros de Gregorio Vásquez Ceballos que un día el sacerdote dijo que se los habían robado, aunque parece que todavía están en el inventario. Se dice que se entraron los ladrones, pero nadie los vió. Al parecer algunos de esos cuadros se encuentran en los anticuarios de Bogotá. Pero en general, la iglesia se ha mantenido más o menos igual a la capilla doctrinera que fue en sus comienzos, para ser considerada ahora como patrimonio del municipio y del país. Por eso “Hemos venido luchando contra Cementos Tequendama, expresó Don Gratiniano, ya que dicha empresa ha abusado contra nuestro patrimonio. 

 

También recuerda como después de la minería vino la floricultura. El primer floricultor en el municipio fue Herrera Carrizosa, fue un hombre extraordinario, presidente eterno del Jockey Club de Colombia; después hicimos la campaña para el hijo, Guillermo Herrera Camacho, quien también fue un hombre extraordinario, pues entregaba su sueldo para el municipio o para alguien que lo necesitara, pues él en realidad no lo necesitaba. El nunca cobró su sueldo.

 

Entre las familias que recuerda, están: los Cortés Arana, los Guáqueta, los Guacaneme; los Penagos, los Cortés  de doña Ana María Cortés que colindaban con ellos en Villa Luz. Después seguía la señora de la esquina, la señora Sergia, esposa de Agustín Guacaneme; ella era muy especial y la llamaban “Mamá Sergia”. También estaba Alicia de Niño Bueno. Como era tan poquita la gente culta de Suesca, empezaron a casarse entre primos; hay varios Bueno que se casaron con primos.

 

El tren en Suesca

 

Desde cuando Don Gratiniano tuvo uso de razón, ya existía el ferrocarril en Suesca. En la entrevista expresó: “Mi alegría era viajar en tren; siempre pensaba, a qué hora llegará el tren, para subirme y comerme unos huevos fritos”. En ese entonces la estación principal en Bogotá quedaba en la calle 66, y el tren salía hacia el occidente; después continuaba a las estaciones de Usaquén, la Mana, que hoy es Sindamanoy, Tocancipá, Gachancipá, Sesquilé, Suesca (Cacicazgo), Santa Rosita, que era una parada importantísima; ahí esperábamos el tren que venía de Sogamoso, y mietras tanto tomaba chocolatico. También había gente que sacaba papa chorreada con carne, huesos de marrano, etc. 



En cada estación del tren había algo distinto. Por ejemplo, en la de La Caro había almojábanas y obleas con arequipe. En esa época el viaje a Bogotá tomaba dos horas; había el tren de primera, con cojinería fina, y el tren de segunda, que era de madera, o sea que los pasajeros iban divididos  por clase social. Después de Santa Rosita, seguían hacia el norte las estaciones de Chocontá, Ventaquemada, Tierra Negra, Puente de Boyacá, Samacá, Oicatá, Tunja, Tuta, Duitama, Tibasosa y Sogamoso. Don Gratiniano se sabia de memoria los nombres de las estaciones porque se venía estudiando el tiquete, pues no tenía nada más que hacer. 

 

Como empresario

 

Cuando creó su industria, la llamó Lechería Piamonte; ésta empezó en Bogotá vendiendo leche en cantina, que era la leche que producíamos nosotros, más la que le compraba a Guillermo Herrera, de una finca que él poseía en Zipaquirá. Cuando vino la Ley 9a. obligaron a los lecheros a pasteurizer; entonces creó la fábrica, que les daba de comer a su familia y a las 25 familias de sus empleados por cerca de 30 años. La fábrica funcionaba en la parte trasera de la casa; todavía existen las instalaciones, aunque la maquinaria salió de allí. Cuando Piamonte empezó, tenía un mercadeo muy fuerte, hasta la vendían en Cafam, pues la leche era de muy buena calidad. Tenía un administrador honestísimo, que era el doctor Salazar, pero después se fue al Ecuador y tiene una gran fábrica allá. En esa época Don Gratiniano trabajaba en el Ministerio de Hacienda, y se encargaba de todo el doctor Salazar. Con esta empresa se distinguieron siempre por sacar un producto de muy Buena calidad; tuvieron clientes interesantísimos, como las cárceles de Bogotá, hospitales como el de la Misericordia, Colsubsidio y otras entidades. Mediante esta industria sacó adelante a sus nueve hijos y les dió lo mejor que pudo.


 

Su hogar y sus propiedades

 

Acerca de la casa, Don Gratiniano recuerda cuando murió su papá: estaba casi destruída, no tenía pisos, ni techos, ni baños. Entonces él invirtió un capital para poder ecuperar la casa, y darle a sus padres satisfacción de que aquí está su hijo que pudo reconstruir lo que ellos hicieron. Él vive feliz con Deyanira, y quiere mucho la casa; sus hijas ya son profesionales. Acerca de los hijos del primer matrimonio, mencionó que algunos están en Europa, y otros en Estados Unidos. Él y Deyanira solo quieren estar con sus animalitos, sus matas, lo que da la vejez: la tranquilidad de conciencia, la paciencia, la inteligencia, pues es en esta edad cuando uno mejor piensa. Prosigue Don Gratiniano: “Uno se pregunta por qué yo hice esto, esto no lo debía hacer, se vuelve uno un sabio”. 

 

A veces le aterraba cómo ha cambiado la humanidad, pues se vende por cualquier cosa. Afortunadamente él no se vendió y conservó sus principios, sus valores que le enseñaron sus padres, y nunca actuó en forma dolosa, o engañosa, o tramposa, que es lo que ahora se pregona; ese es el pan de cada día, y no solo en Colombia: los dineros fáciles, el querer enriquecerse a costa de los demás, sin importar el medio, es lo que  nos ha llevado a la miseria humana. Se enriquecen de bolsillo, pero carecen de inteligencia, de capacidad y de honestidad. Pero cuando uno tiene esa capacidad, es sujeto de envidias. 

 

Cuando él recibió la casa, al morir su padre en el año 1961, eran las cuatro paredes. En esa época ellos no vivían allá, sino en Villa Luz, y en esa casa vivía una hermana de su papá, que se llamaba Esther Bueno Melo. Esto fue de siete hermanos y su padre les compró la propiedad, sus derechos y acciones, y se quedó con la casa. 

 

Don Gratiniano decía que su mujer es maga, porque todo el mundo que viene a su casa se aterra de la mano que ella tiene para mantener sus flores, sus cultivos, sus animalitos. Además, ella es muy solidaria con todas las actividades culturales del municipio. Cuando se le preguntó a Deyanira cual era el secreto para tener tantas plantas con flores, ella respondió: “Se necesita mucha constancia, echarles sus abonos, sus fungicidas, porque a veces les dan enfermedades; siempre echarles tierra, mantenerlas hidratadas. Hay que tener mucha constancia, porque cuando a uno le gusta, lo saca adelante”.


 

Conclusión

 

Don Gratiniano fue una persona muy distinguida y respetada en Suesca. Siempre estuvo encariñado con el municipio, al cual le hizo grandes aportes. Entre otros, él fue el artífice para que el Ejército, a través del Cuerpo de Ingenieros, ampliara el Puente sobre el río Bogotá que da acceso al centro del pueblo. También dicho destacamento militar construyó la carretera que va a El Crucero. 

 

Además, como empresario se distinguió, creando la Lechería Piamonte, que le dió empleo a 25 personas, e ingresos a sus familias por cerca de 30 años. A la vez fue concejal de Suesca en la época dorada, cuando personas muy prestigiosas prestaron su concurso para hacer grande al municipio. Quiso ser Alcalde de Suesca, pues se postuló en dos ocasiones, pero el electorado no le correspondió con sus votos. Podría pensarse que, dadas las calidades humanas y profesionales, Don Gratiniano hubiese sido muy buen alcalde, pero quien perdió fue el Municipio. 

 

Desde el punto de vista personal y familiar, dejó una descendencia apreciable que le sobrevive: nueve hijos, la mayoría de ellos profesionales: Germán y Francisco Bueno Mayorga; Carlos Andrés, Camilo, María Mercedes, Rodrigo y Roberto Bueno Bustillo; María Fernanda y María Helena Bueno Rincón. A todos ellos nuestro saludo y reconocimiento.


En el siguiente enlace encontrarán un video que complementa las imágenes anteriores, tomadas de la entrevista que se menciona al comienzo, a manera de póstumo homenaje a quien representó los valores de nuestra cultura, en un período muy importante de la historia del Municipio: Don Gratiniano Bueno Valenzuela.


Referencias

 

-      SIHOS Personajes de Suesca con Don Gratiniano Bueno, TV Suesca, 7 de marzo de 2016

-      Gratiniano Bueno Habitante de SuescaYouTube (5:15)

-      Gratiniano Bueno Valenzuela Abogado y habitante de Suesca, YouTube (3:22)

 

Monday, September 27, 2021

Despedida del Carbón... un siglo después

El personaje que recientemente destacamos a comienzos de septiembre, nuestro querido familiar y amigo oriundo de Suesca, Ricardo Mestizo Reyes, nos envió el siguiente artículo de su autoría, titulado como aparece arriba. Teniendo en cuenta la importancia que tuvo en el pasado la industria minera para el municipio y el país, así como también nuestro estrecho vínculo familiar con las minas de carbón, transcribo a continuación dicho artículo.



Despedida del Carbón... un siglo después

"Después de un siglo en compañía de mi familia participamos como empresarios de proyectos mineros de carbón en los municipios de Suesca, Cucunuba Y Tausa en el departamento de Cundinamarca en este lapso fungimos como emprendedores en la mayoría de veces, trabajadores en algunos casos, dirigentes sindicales, líderes gremiales, consultores y servidores públicos como en el caso particular como Director de Minas y Energía de la Gobernación de Cundinamarca y presidente de la Federación de Mineros del Carbón en el Departamento. 

Siempre actuamos bajo parámetros institucionales y acordes con la ley generamos riqueza, empleo, regalías para el gobierno y bienestar para la comunidad, donde ejercimos la actividad que esta reglada por la Constitución nacional y la Ley 685 de 2001 (Código de Minas). 

Fuimos proveedores de grandes empresas tales como: Termozipa, Termoyumbo, Propal, Peldar, Álcalis de Colombia, Cartón Colombia, y otras de menor tamaño en la región como ladrilleras y hornos de coquización. 

Hoy llegamos al fin del ciclo por cesión de derechos, agotamiento de reservas y cambios mundiales en las políticas ambientales. Debo resaltar a mis antepasados que se forjaron en este oficio digno: mi padre Ricardo Mestizo Cortes que exploto una mina que fue modelo en combustión de carbones térmicos, según la Universidad Nacional, mis tíos Abelardo Cortes, Hipólito Cortes, Rafael Palacios y el primo Marco Aldana Casas que fueron empresarios en el municipio de Suesca y Tausa e hicieron aportes muy significativos al sector creando cooperativas, generando riqueza y empleo cuando estos municipios dependían básicamente de este reglón económico.

Importante mención merece mi tío abuelo Santiago Mestizo, quien fue presidente del Sindicato de Mineros de Colombia y en compañía de Jorge Eliecer Gaitán, fue condecorado por el presidente de los sindicatos mineros de Estados Unidos en el parque Principal de Suesca el 1 de mayo de 1947 reconociéndole su legado democrático a favor de los trabajadores. Igualmente, en siglos pasados mis antecesores también fueron pioneros en las minas de plata de Santa Ana en Mariquita y de las Minas de sal de Sesquile, Nemocon y Zipaquirá en tiempos de la Colonia y la Republica donde dejaron huella como trabajadores mineros.

Somos conscientes que la transición energética en el mundo y en Colombia son ineludibles, esto va a ser obra de varios gobiernos a partir del 2022, las descarbonizacion se va a dar con nuevas fuentes renovables como: eólica, solar y geotérmica, también se utilizara el hidrogeno como reductor de energía para producir acero y la generación eléctrica será esencialmente hidráulica, esto quiere decir que entramos a una nueva era en materia energética y el mundo se apresta a una nueva revolución industrial acompañada con el cambio climático, cambio que vendrá con mayores inversiones en generación renovable y según el Ministerio del Ramo se asegura que pasaremos del 1 % al 12 % en generación. Además, para el año 2030 el país tiene presupuestado una reducción del 51 % en emisiones de dióxido de carbono.

El camino está señalado pero gracias a los combustibles fósiles en el pasado el mundo y nuestro país se transformó y creció en muchos aspectos de la vida cotidiana."


Referencias


  • Despedida del Carbón... un siglo después, Ricardo Mestizo Reyes, septiembre 2021
  • Ricardo Mestizo Reyes: Personaje de Suesca!, blog Suesca Linda, septiembre 2 de 2021


Thursday, September 2, 2021

Ricardo Mestizo Reyes: Personaje de Suesca!

Como miembro del grupo Sesquileños - Diccionario Biográfico de Facebook, recibí con beneplácito y orgullo el post publicado el 31 de Agosto pasado por su administrador Aldemar Solano Peña, acerca de mi primo en segundo grado, Ricardo Mestizo Reyes, ampliamente conocido y estimado en la región de Cundinamarca. Actualmente, él se encuentra escribiendo un libro titulado "Me encontré en la vida con...diferentes personajes", del cual muy amablemente me hizo llegar un extracto  autobiográfico.

 

En consecuencia, no puedo dejar pasar esta ocasión para destacar  los méritos y realizaciones de mi primo Ricardo, ya que si bien es cierto buena parte de su vida transcurrió en el vecino municipio de Sesquilé, también es cierto que su origen y el de su familia provienen de Suesca. 

 

A continuación se transcriben en letra itálica varios apartes de dicha semblanza autobiografica, y se incluyen algunas de las fotos que publicó el grupo Sesquileños, y otras del álbum familiar.

 

"Uno escribe las memorias, cuando se tiene un recorrido importante; no es propiamente tarea de jóvenes. Pero, entremos en materia, en el caso en particular debo contar que nací en el municipio de Suesca en 1953, en la Vereda de Cacicazgo a la entrada de las famosas “Rocas de Suesca”.

 

 

“Mis padres fueron: Ricardo Mestizo Cortés, nativo del municipio de Suesca, de una familia con una trayectoria comprobada de tres siglos en esta población; y mi madre Dora Reyes, oriunda de San Miguel (Santander del Sur). Ellos se conocieron cuando mi padre fue a prestar servicio militar e inició su carrera como suboficial del ejército colombiano en ese Departamento. Tiempo más tarde se casaron y el amor pudo más que seguir en la actividad militar, truncándose así la ida de mi padre a la Guerra de Corea, la cual fue auspiciada en ese entonces por Laureano Gómez, quien ejercía como Presidente de la República. Se evitó así que él participara en el Batallón Colombia, en ese cruento episodio histórico”.

 

 

“Posteriormente, mis padres se trasladaron de Santander a Suesca, en la década de los años 50s. 

Nací a este mundo durante el gobierno de Rojas Pinilla, quien dió un golpe de estado y desalojó al presidente interino y encargado Roberto Urdaneta. Inicialmente, mi padre trabajó en minas de carbón, primero como operario y luego como supervisor; los yacimientos eran de propiedad de su tío Abelardo Cortés. Al mismo, tiempo se vinculó a la política como concejal del municipio, y en un acto de audacia para esa época invitó a Álvaro Gómez Hurtado a ser concejal de Suesca y él fungió como suplente. Además, se proyectaba en la provincia de Almeidas, pero no pudo llegar más lejos por falta de estudio, más no por falta de pasión y liderazgo”.

 

“Mis estudios básicos, fueron realizados en la Escuela General Santander y en el Colegio Departamental de Nemocón. Posteriormente, en el año 1965 nos trasladamos a Sesquilé,  nuestra segunda patria chica, por cuanto mi padre cambió de actividad y adquirió una estación de venta de gasolina llamada “La Playa”, por compra hecha al señor Gonzalo Rodríguez por un monto de $ 120.000, en ese momento”. 

 


“Allí fuimos muy bien recibidos, y en compañía de mis hermanos estudiábamos y compartíamos con los jóvenes del municipio.  Desgraciadamente algunos amigos murieron muy jóvenes, entre ellos el médico Pedro Alejo Rodríguez, Alberto Sánchez, Germán Obando, Manuel Sarmiento, y últimamente Carlos Rodríguez, con quienes compartimos momentos muy gratos de la juventud”.

 

“Más adelante, en 1971 me desplacé a la capital de la república para cursar estudios universitarios obteniendo el título de ingeniero industrial, y cursando algunos semestres de ingeniería química y derecho. Ya graduado empecé mi labor propiamente productiva, primero como funcionario de la Contraloría General de la República, luego del Congreso Nacional, el Consejo Distrital, y Vestidos Lubher. En ese mismo lapso me vinculé activamente a la política a través del partido de la ANAPO, y participé en Berlín en un foro mundial, con una ponencia sobre la reforma agraria en América Latina”.

 


“También debo anotar que en el trasegar de mi vida política fui miembro de varias juntas directivas del orden departamental y nacional, tales como Valorización de Cundinamarca; delegado del Concejo de Bogotá al Favidi; delegado de la Contraloría General de la República a las siguientes entidades: Himat, Incora, Fondo Rotatorio de la Policía Nacional, Idema, Fondo de Caminos Vecinales, miembro del Consejo Superior de la Universidad de Cundinamarca, Presidente de Fedecundi y Vicepresidente Nacional de Fenalcarbón. También me desempeñé en la Gobernación de Cundinamarca como Director de Minas y Energía”.

 


“En relación con el tema afectivo, me casé en 1981 con Teresa Rosas, quien ejercía como enfermera, pero falleció prematuramente; de la unión quedó el hoy abogado Estefan Mestizo Rosas”.

 




“He sido coautor de tres libros: “Minería, Medio Ambiente y Paz”; el Carbón en Colombia” e “Historia de Suesca". Mi última incursión política fue como candidato a la Gobernación de Cundinamarca, cuyo logro ha sido el más alto obtenido por un candidato alternativo en el Departamento”.

 


“Por último, en el paso finito de la vida me alegro de ser paisano de ustedes y haber contado con el aprecio de la mayoría de sesquileños y suescanos”. 

 



Monday, June 28, 2021

Orígenes de Cundinamarca

El territorio de lo que hoy en día es el departamento de Cundinamarca estuvo habitado casi desde 12000 a. C. como lo demuestran los registros fósiles hallados en El Abra, Zipaquirá, Nemocón, Soacha y Tequendama, y para comenzar este artículo debemos aceptar que el vocablo Cundinamarca no proviene de la lengua Chibcha, sino que es una palabra Quechua, lengua propia del Perú, que significa "tierra del cóndor" (Gamboa, 2013).

Por otra parte, se conoce que el primer cronista que usó esta palabra fue Lucas Fernández de Piedrahita, obispo y escritor neogranadino, quien posteriormente fue gobernador de Panamá, en un escrito del año 1688 hizo referencia a cronistas anteriores, como fray Pedro Aguado, Juan de Castellanos y fray Pedro Simón, quienes habían presenciado la Conquista Española a mediados del siglo XVI (o sea 150 años antes), y comentó que "según los nativos de la provincia de Quito, había una tierra fabulosa, mucho más al norte, donde había un poderoso rey con tantas riquezas que se bañaba en oro" (Gamboa, 2013), a la cual ellos llamaron la tierra del cóndor. 

Cuando narramos La Leyenda de El Dorado (Palacios, 2016), en post publicado en este blog el 6 de junio de 2016, mencionamos que un indio en Latacunga, en territorio de lo que hoy es Ecuador, le mencionó al conquistador Belalcázar antes de emprender viaje hacia el norte buscando una salida al océano Atlantico, que más al norte había unos territorios, que ellos llamaban Cundinamarca, donde el cacique se embadurnaba oro en polvo para luego arrojarse a la laguna (supuestamente la de Guatavita) con algunos de sus tesoros y así rendirle tributo a sus dioses. Sin embargo, lo hace notar Gamboa (2013), los propios habitantes de esos territorios no le llamaban así, ni tampoco existía una unidad política con ese nombre.

Posteriormente, hacia fines del siglo XVIII, los criollos ilustrados, comenzaron a usar el término Cundinamarca para referirse a los territorios que ocuparon los muiscas, es decir la región que hoy corresponde a los departamentos de Boyacá, Cundinamarca y sur de Santander. A manera de ejemplo, Manuel del Socorro Rodríguez publicó en el Papel Periódico de Santafé de Bogotá en 1793, un epitafio que escribió en honor del cacique Sogamuxi, diciendo (Gamboa, 2013):

Aquí yace el gran Sogamuxi, compasivo y amante pastor de su rebaño:

el mejor hombre de Cundinamarca; la Corona y honra de su nación;

el amigo de los hijos del sol, y que al fin adoró las luces del sol eterno. 

Precisamente, el hecho de que no hubiese unidad política fue el factor principal para que los conquistadores españoles vencieran a los muiscas, ya que algunos pueblos no estaban a gusto con el dominio por parte del Zipa Tisquesusa, y aceptaron la alianza que les ofrecieron los españoles, a fín de dominar su propio territorio, pero luego se vieron engañados por los astutos españoles, quienes en un número muy inferior (1 a 1000) supieron ganarse la confianza para luego traicionarlos. 

Al respecto Jorge Gamboa Mendoza (2013), dice: "lo que se dio fue una verdadera guerra civil, donde una coalición de jefes indígenas liderada y dirigida por los españoles, se enfrentó contra aquellos que antes habían sido los poderes dominantes como Bogotá, y contra aquellos que se resistieron a entrar en la alianza". Según narra este mismo historiador,  Bogotá se fundó en un lugar poco poblado, pues el antiguo pueblo indígena de Bogotá estaba situado donde queda hoy en día el municipio de Funza, pero el nuevo pueblo de Bogotá terminó siendo más importante que Tunja porque Quesada logró que allí se estableciera la capital del Nuevo Reino de Granada.

Cuando se presentó el Grito de Independencia el 20 de julio de 1810, para los criollos había una patria oficial que era España, y una patria natural que era la provincia o la ciudad donde habían nacido, aunque se estaba formando la idea de una patria americana por las tensiones y rivalidades con los españoles que los convertían en un grupo diferente a éstos. Pero no había una patria neogranadina, pues la Nueva Granada era ante todo una jurisdicción administrativa, que podía ser el virreinato, sin la capitanía de Venezuela. 


Según decíamos en este mismo blog, en post de junio 15 de 2020 sobre el Nacimiento de la República de Colombia, el Congreso Electoral provincial en mayo de 1811 expidió la Constitución de Cundinamarca. En ella se escogió un nombre indígena para manifestar la ruptura con el imperio español. De manera similar procedieron las provincias de Cartagena, Antioquia, Popayán, Chocó, Tunja, Pamplona, Socorro, Neiva y Mariquita, al aprobar constituciones provinciales siguiendo el ejemplo de Cundinamarca. Fue así como casi todas las provincias, declararon la independencia absoluta de España, y así ejercieron la soberanía que habían adoptado.




Actualmente, Cundinamarca es uno de los 32 departamentos que, junto con el Distrito Capital de Bogotá, forman la República de Colombia.  Su capital es Bogotá, que a su vez es la capital del país. Está ubicado en el centro del país, en la región andina, limitando al norte con el departamento de Boyacá, al oriente con el de Casanare, al sur con los de Meta y Huila, al occidente con los de Tolima y Caldas, y con el distrito capital de Bogotá. Según cifras estimadas en 2019, cuenta con unos 3'200.000 habitantes (sin incluir la población de Bogotá).  A continuación se muestra el mapa topográfico de Cundinamarca.



Referencias:

Gamboa Mendoza, Jorge (2013), Las Sociedades Indígenas del actual territorio de Cundinamarca y el Proceso de Conquista Española, 1537-1575, Instituto Colombiano de Antropología e Historia - ICANH.

Medina de Pacheco, Mercedes (2006), Los Muiscas – Verdes labranzas, Tunjos de oro, Subyugación y olvido, Academia Boyacense de Historia, Buhos Editores.

Marín Taborda, Iván y Bennett Vélez, Diana (compiladores) (2017). Cundinamarca - Particularidades histórico-políticas de su formación, Escuela Superior de Administración Pública


Friday, April 9, 2021

Maestro Rafael Penagos: Personaje de Suesca!

Las siguientes notas, así como las fotos que las acompañan, fueron extractadas del video titulado “SIHOS Personajes de Suesca con Rafael Penagos”, que se grabó durante la entrevista realizada por Angela Guáqueta el 18 de marzo de 2016 en su residencia. Algunos datos familiares y precisiones en cuanto a nombres, fechas y lugares fueron gentilmente suministrados por su esposa, María Helena Marín.

 

El Maestro Rafael Penagos nació en Suesca en junio de 1941, en una casa a la entrada del pueblo, cerca a la casa de la señora Brígida Penagos de Alfonso. Fueron sus padres Eleuterio Penagos Sánchez, natural de Suesca, y Sergia Fernández, oriunda de Sesquilé; ellos tuvieron una tiendita en una esquina de la plaza principal, diagonal al teatro del pueblo, donde quedan hoy en día las dependencias de la Policía. Rafael inició sus estudios en la escuela del pueblo; él recuerda que en esa época algunos profesores eran un tanto crueles con los niños, pues para corregirlos les daban fuete a manera de castigo. Claro que eran otras épocas, pues esto sucedió hace ya más de 60 años.

 

A la edad de 17 años, él trabajó en la Tesorería Municipal de Suesca, como Secretario del Tesorero; él hacía las liquidaciones del impuesto predial y atendía a la gente que llegaba a pagar los impuestos. La señora Brígida Penagos y la señora Delia cuentan que desde cuando Rafael trabajaba en la Tesorería él hacía sus dibujos. Desde niño le gustaba dibujar, y recuerda que su padre le compró unos cuadernos de dibujo y tinta china para estimularlo, cuando tendría unos 11 años; alguna vez él  mismo se sorprendió de su capacidad de dibujar a las personas.  Ahora le gusta mucho pintar  árboles y paisajes. 




Cuando pequeño le gustaba viajar en tren; recuerda que había viajes  hacia Bogotá a las 6, a las 9 y a las 11 en la mañana; en la tarde, a las 4 y el último a las 7 de la noche. Para tomar el tren, él se iba caminando desde el pueblo de Suesca hasta la estación de Sesquilé. Recuerda con agrado que en el tren ofrecían papa salada y carne. Otro recuerdo grato de su niñez era cuando el cura del pueblo jugaba fútbol con los alumnos del Colegio, en la misma plaza, pues antes no había parque, y tan solo estaba la pila. En la misma plaza también se hacía el mercado.


Gracias al escultor Hugo Martínez, amigo de su padre y muy conocido en Suesca, logró entrar en calidad de alumno asistente, a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional en Bogotá, en el año 1959; allí estuvo por algo más de un año. Para asistir a dicha Escuela, viajaba todos los días en bus a la ciudad; el viaje tomaba dos horas en cada sentido. Así fue como empezó a dedicarse casi por completo a dibujar y a pintar cuadros. Una vez su familia se trasladó a Bogotá, dejó un tiempo de ir a Suesca.

 

Cuando visitaba a su pueblo, recuerda que él tenía unos sueños extraños de que se entraban los ladrones a robar el templo. Tal vez fue porque él acostumbraba entrar a la iglesia y se daba cuenta que algunos cuadros ya no estaban. Recuerda especialmente un cuadro bastante grande (2x3 metros), que estaba dedicado a las benditas almas; era muy bello, pero de repente desapareció.  También, cuando regresaba de Europa, algo lo motivaba a ir al pueblo, pero cada vez que visitaba el templo lo veía con menos cuadros. Al visitar el pueblo él acostumbraba recorrer las calles para recordar su niñez y juventud, y a la vez a manera de descanso.




 

En Bogotá, empezó a trabajar en la Galería El Callejón de la Librería Central, localizada en el Parque de Santander. En ese puesto, aprendió a enmarcar cuadros, de una persona que realizaba dicho trabajo, y también aprendió a venderlos. Un tiempo después dejó su trabajo en la Librería Central, y puso su propio taller-galería que se llamó el "Grifo Negro", para hacer sus propias exhibiciones, pero sin muchas ventas, pues no era buen vendedor. Entonces empezó a exponer con otros compañeros de la Escuela, ya que alguna vez intentó exponer solo en otra galería, pero no lo aceptaron.



La galería quedaba situada frente al monumento a La Pola, entre la Universidad de Los Andes y el Centro Colombo-Americano. Los cinco pintores con los cuales exponía fueron: Raul Arango, quien ahora es escritor y está radicado en Barcelona; Jaime Peña, escultor ya fallecido; Nelson Fachiny, pintor, quien terminó sus estudios en la Universidad Nacional y ahora es profesor de bellas artes;  Héctor Marín, pintor a quien se lo llevó el mar.  El grupo se llamaba “La Mancha”. Cada uno tenía su estilo: uno era figurativo, otro era abstracto. Con este grupo permaneció hasta 1974 cuando se fue a vivir a Europa.    

 

Antes de esto, él había visitado España gracias a una pareja de españoles que le obsequiaron un pasaje por haberles hecho un dibujo; ese primer viaje fue muy a vuelo de pájaro, pues viajó sin la familia y se estuvo solo mes y medio, ya que le dió nostalgia. Además fue duro para él, pues llegó en época de invierno. Por otra parte, tenía que participar en una exposición en Washington en la Unión Panamericana en 1974; lo había invitado el Director José Gómez Sicre, y viajó con la señora Nelly de Sarmiento, quien también había sido invitada a dicho evento; ella exponía esculturas y él sus dibujos. 


 

Al regresar de Washington, reunió algún dinero, suficiente para vivir un año con su familia, y se fueron a vivir a España en 1975. Esta vez las cosas fueron resultando bien, y así extendieron su estadía por un año más, y así sucesivamente, hasta durar cinco años en España. Pero el objetivo era llegar, tarde o temprano a París; entonces, a comienzos de 1980 se fueron a vivir a Francia. Aunque sus cuatro hijos son nacidos en Colombia, todos se educaron en Europa. Al comienzo de su estadía en Francia recuerda que les gustaba irse a “devorar” los museos; iban una y otra vez, y él iba identificando lo que le gustaba y lo que quería hacer, y así ir definiendo lo que podía esperar de su viaje.



En una ocasión le hizo un homenaje al pintor alemán Alberto Durero, adaptando algunas de sus obras, con características y motivos de Colombia. También dibujó una colección de bodegones que son en su propio estilo. Siempre trabajó en lo figurativo, dibujando y pintando la figura humana, retratos, y paisajes. Entre las técnicas que usó, estaban el lápiz, el pincel, el pastel, la sanguina, el carbón, la tiza blanca, y el óleo. En otra ocasión le hizo un homenaje a William Bogueró, un artista francés, pintando en pastel sobre tabla, similar al de Alberto Durero. En otras ocasiones, él también pintaba sobre cartón, o sobre papel. 

 

Cuando estuvo en Francia, le gustó mucho la obra de Pedro Pablo Rubens, por su extraordinaria forma de pintar las figuras, su belleza y el movimiento que les daba. Además le gustaron mucho las pinturas de Miguel Angel, Rafael Sancio y Leonardo DaVinci cuando estuvo en Italia. Se necesita tener bastante sensibilidad para poder apreciar esos movimientos y demás detalles en dichas obras, que no son apreciables para una persona que no sabe de pintura. 




En 1984 lo invitó el Centro Aeroespacial de Toulouse a exponer sus obras, y logró reunir entre 25 y 30 pinturas. Para él fue muy satisfactorio haber expuesto en tan importante sitio. Posteriormente realizó diversas exposiciones internacionales, en la TATE GALERY de Londres; la galeria Crisphil de Paris, donde expuso en varia s ocasiones; en la Galeria Rosvelt en Paris; en la bienal de arte en Barcelona; en el concurso de dibujo Yglanda Guillot, en Barcelona;  y en el Grand Palais de Paris.





Cuando vivió en España, logró hacer dos exposiciones en la Galería Durban, de Madrid; allí expuso varios dibujos y pinturas. También expuso unas esculturas en bronce; son pequeñas, porque el peso del metal impedía su fácil traslado a cualquier otro país. También hizo algunas esculturas más grandes en bronce, que se fundieron y se vendieron en Europa. Hace muchos años, también hizo una exposición en la Biblioteca Luis Angel Arango, cuando era Director el Dr. Jaime Duarte French. En la Colección permanente de dicha Biblioteca se conservan dos obras suyas.



 

El Maestro Penagos falleció en Bogotá el 25 de enero de 2021, a la edad de 79 años. Le sobreviven su esposa Helena, y sus cuatro hijos: Leonardo, Julieta, Caterine y Miguel Angel. A ellos les expresamos nuestro sentimiento de condolencia.



Con este post y el video cuyo enlace incluímos al final, los habitantes del municipio de Suesca queremos rendirle tributo de admiración y gratitud al Maestro Penagos, por su excepcional talento, y por sus realizaciones en el mundo artístico internacional, donde descolló y llevó muy en alto los valores patrios. Descanse en Paz.



Dar clic en el siguiente enlace para ver el video de las Obras representativas del Maestro Rafael Penagos

Saturday, April 3, 2021

La Provincia de Almeidas

Antes de la llegada de los conquistadores españoles, el territorio de la actual Provincia de Almeidas, en el departamento de Cundinamarca, hizo parte del Zipazgo, es decir el territorio muisca que gobernaba el Zipa de Bacatá. Como se publicó en un post reciente en este blog,  uno de los acontecimientos de mayor relevancia histórica en aquella época pre-hispánica fue la Batalla de Chocontá, en la que se enfrentaron las tropas del Zipa Saguamanchica contra las del Zaque Michuá (1). 

 

El nombre de la Provincia de Almeidas se asignó a este territorio en memoria de los hermanos Ambrosio y Vicente Almeida, quienes son considerados próceres de la independencia de Colombia por el importante papel que desempeñaron en el período que siguió a la rebelión de los Comuneros y desembocó en la campaña libertadora. Los hermanos Ambrosio y Vicente Almeida eran oriundos de San José de Cúcuta y miembros de una acaudalada familia que hacía causa común con los patriotas granadinos. Doña Josefa Acebedo de Gómez describe a Ambrosio Almeida de la siguiente manera: “Buen mozo, pálido, flaco, de cara fresca y risueña, alto de cuerpo, delgado y con nariz aguileña” (2).


Hoy en día la Provincia de Almeidas es una de las quince provincias del departamento de Cundinamarca. Se encuentra localizada al nororiente del departamento, y limita por el norte con el departamento de Boyacá y la Provincia de Ubaté; hacia el sur limita con la Provincia del Guavio.  Su extensión territorial es de 1.238 kilómetros cuadrados, y representa el 5,5% del área total del departamento. Está integrada por siete municipios: Chocontá, que es la cabecera o capital de la Provincia; Machetá; Manta; Sesquilé; Suesca; Tibirita; y Villapinzón. Según el censo de 2005, la Provincia de Almeidas tenía una población estimada en 72.891 habitantes (3).

 


A finales de la Colonia, después de la Rebelión de los Comuneros en 1781 y posteriormente al Grito de la Independencia en 1810, no obstante la represión, los cadalsos y la crueldad de los españoles para mantener sus dominios en el territorio americano, los republicanos de Venezuela y de la Nueva Granada  se  levantaron en guerrilla para hacer frente a la llamada Reconquista Española dirigida por el militar español Pablo Morillo, conocido como “El Pacificador” (5). Desde cuando llegó Morillo con sus tropas al territorio de la Nueva Granada el 24 de mayo de 1816, instauró el llamado Régimen del Terror, ya que durante esta etapa, fueron hechos prisioneros y luego asesinados, un gran número de políticos, militares y civiles, que simpatizaban con los patriotas. 



En la zona de el Socorro, se destacó la “guerrilla de Niebla”; en la zona de Honda y Guaduas se distinguió  el “mosco Rodríguez”; en la zona de Popayán la “guerrilla de Mora”; los irregulares de Casanare  fueron invencibles en los llanos; y en la zona de Machetá  la “guerrilla de los Almeidas” ocupó las poblaciones que colindan con los llanos orientales. A nivel individual sobresalieron los siguientes próceres de la independencia: 
  • En Suesca: J. Rafael Olaya.
  • En Machetá: los hermanos Ambrosio y Vicente Almeida.
  • En Guachetá: los hermanos Miguel y Manuel Rodríguez, y Juana Rodríguez.
  • En La Mesa: José Antonio Olaya, con el Coronel José Ignacio Rodríguez "El Mosca" (4).

 

Sin embargo, fueron las mujeres las más exaltadas animadoras, contagiando el alma de los hombres; por ejemplo, en el costurero de la ilustre dama doña Andrea Ricaurte de Lozano se forjaban los planes revolucionarios, así nacía la gesta patriótica de 1817, pues en esta casa se reunían los que fueron los líderes de Cundinamarca y el Socorro. Fue allí donde Policarpa Salavarrieta libró su campaña, pues daba consejos, buscaba hombres para vestirlos de soldados y enviarlos a Casanare, donde los esperaba Francisco de Paula Santander.


-   Dentro de las distintas acciones promovidas por Morillo, los hermanos Vicente y Ambrosio Almeida fueron llevados a prisión en Santafé de Bogotá, de donde lograron escapar gracias a la ayuda de Policarpa Salavarrieta más conocida como La Pola.  Entonces los Almeida se refugiaron en una finca de Machetá conseguida por la Pola y allí con el apoyo de Juan José Neira organizaron una fuerza de caballería con campesinos de la región y con desertores de las tropas realistas que motivados por las victorias patriotas en los llanos buscaban unirse a las guerrillas insurgentes, que posteriormente apoyaron la campaña libertadora (6).


El 13 de noviembre de 1816  los Almeida ocuparon  a Tibirità y ejecutaron a cuatro realistas; el día 18 entraron a Chocontá con 300 hombres a caballo y lanza y 20 fusileros. La campaña guerrillera encendió los  ánimos de los vecinos en forma tal que  el 19 de noviembre de 1817 se levantó el pueblo de Ubaté al grito de ¡Viva nuestro generalísimo Bolívar! ¡Mueran los chapetones! El 21 de noviembre las tropas de los Almeida estaba en Chocontá de donde salieron varios grupos armados hacia Suesca, Nemocòn, Ventaquemada y Ubaté donde aún quedaban brasas del rescoldo comunero.

 

El pánico se apoderó de la población, tanto en Zipaquirá como en Santa Fe de Bogotá, ante lo cual el general español Juan Sámano  dió órdenes a Carlos Tolrá, Simón Muñoz y Simón Sicilia, quienes se distinguían por ser los más crueles y despiadados, para que fueran al encuentro de los Almeida, sin dar cuartel ni perdonar al enemigo. Los guerrilleros rechazaron a Simón Sicilia en el puente del Sisga y horas más tarde chocaron con la avanzada de Carlos Tolrá. En esta oportunidad la valentía no les sirvió a los patriotas, pues eran superados en número y en armas por los españoles. En el campo quedaron varios muertos, y diez  guerrilleros cayeron en poder de los españoles que los ejecutaron de inmediato.

 


Ante la inminencia de una derrota total, los Almeida con 26 sobrevivientes tomaron el camino de los llanos tratando de escapar de los españoles; fue entonces cuando Neira con algunos guerrilleros trataron de contener al enemigo para proteger la retirada. Uno por uno fue cayendo y al final únicamente  Neira quedó con vida, que le perdonaron para  enviarlo a Santa Fe y ejecutarlo como escarmiento a los rebeldes patriotas. Neira se dejó conducir  sin oposición como si estuviera resignado con el destino que le esperaba, iba con grillos  en una bestia  en medio de la escuadra realista. Al pasar por el voladero de Machetá los caballos desfilaron uno a uno por la estrecha senda; entonces Neira se arrojó al precipicio pues prefería morir despeñado que servir de solaz a los enemigos que gozarían con su sacrificio. Nadie se preocupó por recuperar el cadáver, tan seguros estaban de su muerte, pero por un designio de la Providencia los grilletes se enredaron en un arbusto y Neira quedó suspendido en el abismo.

 

Entrada la noche, Neira pudo descender hasta el lecho del río Barbosa y al amanecer lo socorrieron unos labriegos  que curaron sus heridas. Después se  dirigió a Pacho y allí casi lo recapturan; al final se unió a las fuerzas patriotas y  con pundonor y heroísmo desempeñó  un papel estelar en la historia republicana. Como Carlos Tolrá no pudo capturar a los Almeida ni a Pedro Torneros, mandó fabricar unos muñecos que ahorcó  en nombre de los fugitivos. Los Almeida se sumaron a las fuerzas de Santander y una vez lograda la Independencia de Colombia, Ambrosio se dedicó a atender los negocios de la familia; de Vicente no  se tienen mayores datos.

 

Retrospectivamente, se podría considerar que la incursión  de los Almeida fue un gesto osado, ya que en ese momento, con los recursos que contaban, era imposible derrotar a los españoles, pues tenían un ejército más numeroso, debidamente entrenado, que contaba con suficientes armas, y caballería; y sus resultados desatrosos, pues como reacción a esa arriesgada campaña, hizo que Tolrà se desquitara con la población indefensa, pues asesinó a más de cien campesinos en las poblaciones de  Chocontá, Machetá, Tibirita y Tenza; además, Tolrá se apoderó de todas las bestias de la región, recogió las armas blancas y de fuego, destruyó las cosechas y confiscó  todos los elementos de hierro que tuviesen quienes apoyaron a los Almeida. 

 


Referencias

 

(1)  Gobernantes Muiscas – Los ZipasRafael Palacios Cortés, post publicado en el blog Suesca Linda,  el 11 de marzo de 2021.

(2)  Saucío, vereda legendaria - Primera ParteRafael Palacios Cortés, post publicado en el blog Suesca Linda, el 20 de febrero de 2021.

(3)  La Guerrilla de los Almeida, Alfredo Cardona Tobòn. Publicado en el periódico La Patria en noviembre 3 de 2014

(4)  Historia – Gobernación de Cundinamarca.

(5)  Reconquista de la Nueva Granada, Wikipedia

(6)  Juan José Neira, Wikipedia